
Salmo de David 29.
3 Voz de Jehová sobre las aguas;
Truena el Dios de gloria,
Jehová sobre las muchas aguas. ¡Nuestro destino!
Era una noche fría y distante. La luz de la aurora trazaba el azul rojizo del lienzo del eximio pintor; la naturaleza tomaba su forma del lenguaje de los enamorados, la candida y dulce melodía de las aves arreboladas alzando el trino precursor de un nuevo día.
En eso una visión del cielo, y palabra de Jehová vino a mí:
Veía, la tierra seca y árida; de una era, y del lado derecho en línea paralela arbustos y una cabaña desocupada, se habían ido...
Y Dios me dijo: Ara la tierra!
Y lo empecé hacer según su palabra, siendo que nunca lo eh hecho no lo pensé y obedecí al instante.
! Y otra vez me hablo diciendo!: Haz surcos; es decir trazos mas profundos en la tierra!
Y yo veía en el espíritu; que no eran mis manos sino las de Dios arando la era; como una imagen soberana de su brazo; es decir trazaba líneas con sus dedos, en especial 3 dedos.
Y otra vez me hablaba diciendo: Cava cisternas! Cava pozos profundos! Y mientras más profundos los caves es mejor, porque no importa lo profundo que los caves; Yo Jehová Dios los llenare... Cava porque yo traigo hambre terrible sobre la tierra...
Puedo sentir su poder en estos momentos que les escribo, y mi corazón se estremece por esa causa, y estoy esperando cosa Grande y Gloriosa
Algo se esta moviendo y puedo verlo y sentirlo, y Dios me dijo no debes quedar callado, ve a los Reyes, y príncipes de mi pueblo, pero como, y sin embargo hoy le estoy enviando esto a un Rey y una Reina, junto a sus príncipes...
Y otra vez me hablo diciendo: Y o traigo la lluvia temprana y tardía!
Y yo veía, sobre la era, sobre el campo en el cielo azul, el agua suspendida, flotando ya lista para desbordarse sobre la era, algo formidable, y se movía algo en medio de ella, así como cuando pones aceite en un vaso de agua y no se revuelve y flota sobre ella, así veía yo, y del lado derecho en la línea mas allá sobre los arbustos y la choza abandonada, veía yo en el cielo como el palmo de una mano de nube, con rayos y truenos, oscura lista para desbordarse sobre ella.
El que tenga el Espíritu del Señor discierna conforme al Espíritu estas palabras dadas a su Iglesia:
Joel 2:28-32 “Y después de esto derramaré mi espíritu sobre toda carne, y profetizaran vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones”
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